Salmorejo cordobés espeso en cazuela de barro con tomate, pan, aceite de oliva, huevo duro y jamón
Estilo

La proporción tradicional: espeso, cremoso y equilibrado.

Tu salmorejo para 1 kg

  • Tomate maduro1 kg
  • Pan blanco asentado200 g
  • AOVE100 g
  • Sal10 g
  • Ajo1 diente pequeño

Consejo: empieza con poco ajo. Siempre puedes añadir más; corregir un exceso suele exigir hacer más salmorejo.

Raciones aproximadas: 4 entrantes o 3 platos generosos.

Textura esperada: cremosa, espesa y brillante.

Decoración clásica: huevo duro picado y jamón ibérico.

Tabla de proporciones del salmorejo

Modo Clásico · Para otros estilos, usa la calculadora de arriba.

🍅 Tomate maduro🍞 Pan blanco asentado🫒 AOVE🧂 Sal🧄 Ajo
500 g100 g50 g5 g½ diente
750 g150 g75 g7.5 g1 diente pequeño
1 kg200 g100 g10 g1 diente pequeño
1,5 kg300 g150 g15 g1 diente grande
2 kg400 g200 g20 g2 dientes
3 kg600 g300 g30 gAprox. 1 diente por kg, añadiéndolo poco a poco y probando.

Pan: 20% del tomate · Aceite: 10% · Sal: 1% · Ajo según cantidad

Cómo elegir tomate, pan, aceite, ajo y sal

Nuestra calculadora utiliza las proporciones de la receta tradicional cordobesa: 1 kg de tomate útil, 200 g de pan, 100 g de AOVE, 10 g de sal y un diente de ajo.

Qué tomate usar

Usa tomate muy maduro, carnoso y con sabor; en España, pera o de rama funcionan especialmente bien. La cantidad indicada es tomate útil: si la receta pide 1 kg, debe quedar 1 kg limpio después de descartar pedúnculo, pieles y pepitas.

Cuánto pan lleva

Usa como referencia un 20% del peso del tomate. Si lo quieres más espeso, sube poco a poco hasta el 23%.

Cuánto aceite lleva

La base equilibrada es un 10% de AOVE. Añádelo en hilo fino para que la crema quede brillante y ligada.

Cuánto ajo lleva

El ajo fresco tiene mucha presencia. Para 1 kg, empieza con 1 diente pequeño; si es muy potente, prueba con medio y ajusta al final.

Cuánta sal lleva

La regla útil es 1% del tomate. Para 1 kg, 10 g; para 500 g, 5 g. Ajusta siempre probando.

Receta paso a paso del salmorejo cordobés

  1. Retira el pedúnculo y tritura el tomate muy maduro solo, con un triturado semigrueso —lo justo para que suelte el jugo sin romper pieles ni pepitas en trozos pequeños—. Si quieres una textura más fina (y merece la pena), cuélalo en este punto, antes de añadir nada más: así las pieles y pepitas salen casi intactas. Incorpora después el pan blanco asentado, el ajo y la sal, y tritura hasta obtener una crema homogénea.
  2. Añade el AOVE poco a poco mientras sigues triturando para emulsionar.
  3. Enfría y sirve con huevo duro picado y jamón como guarnición clásica opcional.

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